En un mundo en el que los algoritmos han tomado el mando, yo sigo creyendo en la escritura que la escritura debe ir más allá de las cifras y las conversiones. Debe contar algo, emocionar y solo así, se conseguirán los objetivos deseados, sin forzar.
Una vez esto está claro, ya se puede pasar a la estrategia. Esta es la mejor combinación posible para triunfar.